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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Cinco razones para una carta

¿Por qué es aconsejable sentarte con tu/s peque/s a escribir la carta de deseos a los Reyes Magos (léase también Papá Noel, Olentxero y demás "traedores" de regalos por Navidad, aunque para estos ya habrá que esperar a la próxima edición)?

1. Frena la impulsividad consumista. Cuando vamos con los críos a alguna juguetería o caen en sus manos catálogos de juguetes, la frase que más veces repiten por minuto es "¡Quiero eso!". Cuando, con calma, en casa, ante el papel que recogerá sus deseos, se les invita a elegir, de todo lo visto, las cosas que más ilusión les haría recibir, ellos mismos, si son grandecillos, pueden dar sus argumentos de por qué piden lo que piden y darse cuenta de lo que verdaderamente les gusta.

2. Ayuda a hacerles conscientes de lo que tienen. Cuando gustan demasiadas cosas, facilita la tarea hacer inventario. Sale al rescate de los indecisos revisar qué se tiene ya y, sobre todo, qué caso se le hace. Así, puede que se les antoje tal juguete, pero resulta que es bastante similar a otro que está arrumbado al fondo del cajón desde no se sabe cuándo, por lo que queda descartado como prioridad. 

3. Se ofrece como oportunidad para trabajar el concepto de responsabilidad... Ya que nos ponemos a revisar lo que se acumula en cajones y estanterías, no estaría de más hacer un repaso en profundidad y ver qué de lo que se tiene sigue siendo material de juego en uso y qué podría prestarse, donarse, venderse o, por estar en mal estado, debería ir directo a la basura. Un acuerdo de mínimos entre las partes -padres e hijos, se entiende- podría ser que, por juguete nuevo que se adquiere, debe darse, venderse o tirarse uno antiguo. 

4. ... o para incorporar la utilidad como un criterio más. Que sí, que hace cero ilusión recibir un pijama, unos vaqueros o un bloc de cartulinas justo como el que piden para la clase de manualidades del colegio, pero tal vez el criterio de qué puede ser útil y/o necesario pueda incorporarse como un criterio más a la hora de elaborar la lista de deseos, sobre todo cuando los niños tienen ya una edad para reparar en estas cuestiones. Se les puede tal vez proponer alternar regalos que les haría mucha, mucha ilusión con regalos que les hace mucha, mucha falta. Al final, unos y otros son regalos queridos, aunque por distinto motivo.

5. Sirve como ocasión para interesarse por lo que pasa alrededor. Animar a los niños a pensar en deseos no materiales que sería bonito se realizaran, y escribirlos también en la carta, no solo no hace daño alguno, sino que sirve como ocasión perfecta para acompañar a los peques en ese ejercicio de reflexión sobre aquellas situaciones en su entorno más cercano o del mundo en general, que les gustaría fueran a mejor. Es una invitación a salir del "yo" superinflado que fomenta la matraca publicitaria por Navidades, y echar un vistazo a ese mundo de ahí fuera que pisamos tengamos la edad que tengamos. Pueden ser del tipo "que se cure mi perrito", "que se le pase el resfriado a mi abuela", "no pelearme tanto con mi hermano", o metas más ambiciosas, como pedir por la paz en el mundo, por las familias que no tienen para comer o por los niños que lo pasan mal.  




jueves, 21 de diciembre de 2017

Guirnaldas caseras

A mi hija le encanta dibujar. Eso se traduce en carpetas llenas de todo lo que se le ocurre pintar en las horas de guardería y en casa. Pues bien, a buena parte de este material le he dado recientemente un uso un tanto diferente del que venía prestando y con un resultado bastante positivo. 

Celebramos hace unos días su cumpleaños. Invitó a algunos amiguitos de la guardería a una merendola. Pero que fuera algo sencillo y sin pretensiones no tenía por qué significar simplón y quisimos darle un matiz especial. Dada su afición por pintar y dibujar y ya que para su invitación usamos una de sus "creaciones", le propuse hacer guirnaldas con los dibus que guardábamos. 

Dibujo que usamos para la invitación de cumpleaños de mi hija ©MJOM 


Sería, pues, una especie de exposición de sus trabajos. Le gustó la idea y ahí que estuvimos pegándolos con celo a cinta de regalo. Hicimos cuatro guirnaldas. Evidentemente sobró material -hay para al menos una decena de ellas-. Una vez listas, aseguré después cada extremo de cada guirnalda a las paredes con esas pegatinitas blancas que sirven para pegar en ellas objetos ligeros. ¡Y ya está! Quedaron muy bonitas puestas y la habitación, muy alegre. Además, los invitados no paraban de preguntarle a mi hija sobre lo que "contaba" en ese o aquel dibujo y eso generó unas conversaciones bastante divertidas. 

Banderolas caseras ©MJOM

Os animo a ponerlo en práctica en vuestras celebraciones infantiles.

lunes, 14 de agosto de 2017

Un rico entretenimiento

Proponerle a los peques que participen en la elaboración de algún plato sencillo de preparar nos sirve, por un lado, para repasar con ellos vocabulario (los nombres de los ingredientes, por ejemplo, o los colores que tienen) o las partes de un discurso (primero se echa esto, después añadimos eso, a continuación...) y, por otro, al hacerles partícipes en el proceso, al convertirse este en parte de algo suyo, luego ponen más interés en comérselo.



En esta ocasión comparto mi experiencia preparando una ensalada de garbanzos, ideal para días de calor, pues se conserva fresquita en el frigo antes de ser tomada. Es una manera de tomar legumbres en verano, desde luego.

Por si os animáis, ahí va la receta:

Ingredientes (salen unas seis raciones)
-1 tarro/bote de garbanzos de 400 o 500 gr
-Medio pimiento verde
-Medio pimiento amarillo
-Medio pimiento rojo
-2 zanahorias
-1 lata pequeña de atún en su jugo
-1 lata pequeña de maíz
-1 lata pequeña de aceitunas (negras o rellenas, es igual; en cualquier caso, sin hueso)
-1 tomate hermoso
-1 cebolla pequeña (si hay cebolleta, mejor)

Para el aliño:
-Media cucharadita de comino molino
-Media cucharadita de pimentón dulce
-Sal
-Aceite de oliva
-Vinagre de vino

Modo de elaboración:
1. Se lavan, limpian y trocean (en trocitos muy pequeños) todos los ingredientes.
2. Se enguagan los garbanzos con abundante agua, para que no le queden restos de ese líquido gelatinoso en el que vienen conservados. Se ponen a escurrir.
3. Se mezclan en un bol hermoso todos los ingredientes.
4. Con los aliños propuestos, se adereza el conjunto según el gusto e intensidad de sabores que prefiera cada cual. 
5. Se conserva en el frigo durante una hora ¡y a comer!


martes, 25 de julio de 2017

Un mes, un proyecto

Tijeras, cartulinas, pegamento, celo, papel transparente, bastoncillos, rotuladores, lápices y ceras de colores... todo material es bienvenido para dar rienda suelta a la creatividad y ponerlo todo al servicio del proyecto del mes. Del mes, de la quincena, de la semana o de la estación del año. Vosotros, junto a vuestros hijos, tendréis que decidir con qué frecuencia os embarcáis en esta actividad especial, distinta a lo de siempre, a saber, a sacar folios y dibujar, colocar pegatinas en fichas o rellenar un cuaderno de actividades.  

Algo que suelo hacer periódicamente con mis hijos es cambiar la decoración de la puerta principal de la casa. Normalmente la "vestimos" según  la estación del año y, cuando hay fiestas señaladas (cumpleaños) o festividades especiales (Navidades, Pascua o carnavales, por ejemplo), ponemos en marcha diversos "proyectos". 

Comparto en este post una imagen del póster que hemos elaborado para decorar la puerta de casa este verano. Como veis, ¡no falta de nada!




Los niños se lo pasan pipa y les ayuda a tomar conciencia del momento del año en el que nos encontramos. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Aperitivo en días de calor

Cuando aprieta el calor, tengo siempre en la nevera boles con fruta partida y los saco a lo largo del día para que los peques -y no tan peques- piquen/piquemos. Parto sandía y melón en cuadraditos. También corto en tiras el pimiento y el pepino.
 

Si nos vamos a un parque infantil, meto las frutas en táperes y lo guardo todo en una bolsa que mantiene el frío, junto a enfriadores que mantengo de normal en el congelador. Así, al comer la fruta, está fresquita y se convierte en un aperitivo que apetece en cualquier momento. Lo ideal sería portarla en una nevera, rígida o de tela, pero la bolsa se puede acomodar con facilidad en cualquier mochila y en el carrito de bebé/silla infantil de paseo. 
 
©María Ortiz
 

También suelo llevar fresas o fresones en su correspondiente táper. Les doy unos buenos lavados, les quito el rabito verde y procuro dejar las unidades completas, porque, si se trocean, sueltan mucho jugo, que puede derramarse y mojarlo todo.
 
Las tortas secas de maíz combinan bien con la fruta fresca y, como a los peques les resultan fáciles de agarrar, también son una buena opción como algo para picar cuando estamos fuera de casa.
 
 

martes, 30 de mayo de 2017

Mil y una escenas, mil y una historias



“Libros-hormigueo” o “libros-pululares” son dos traducciones, más o menos literales, para el término alemán “Wimmelbuch”, con el que se denomina a aquellos libros cuyas páginas rebosan de personas, animales y cosas, implicados en docenas de acciones que tienen lugar a la vez en un entorno común. Uno va yendo, pululando con la vista de una a otra escena, normalmente de la vida cotidiana, vecina de otras tantas que acontecen simultáneamente en un mismo marco, como puede ser un zoo, una granja, el centro de una ciudad o los alrededores de una estación de tren. Hay quien define esta actividad como hacer “pululectura” o como “pululeer” y, la verdad sea dicha, se aproxima bastante a cómo se procede cuando uno de estos libros cae en tus manos.

©María Ortiz

Aunque en algunos casos pueden encontrarse pequeños cuadros de texto, la mayoría de estos libros ilustrados multiescenas carecen de letra impresa. Dan por entendido que la misión del lector es “cazar”, definir y verbalizar las acciones que están desarrollándose, así como concretar las funciones y características de los elementos y/o personajes involucrados en ellas. 

Buena parte del nicho de mercado de este material está en el público infantil. Los libros ilustrados de este tipo suelen recomendarse a partir de los dos o tres años de edad. Dan mucho de sí, pues a cada ilustración se le saca siempre algo nuevo. Dan pie a que niños y adultos mantengan conversaciones inacabables y muy diferentes de una a otra vez, sobre lo que ahí aparece y ocurre. Los adultos, en función de lo que quieran ver reforzado en los peques, como pueda ser la ampliación del vocabulario, la práctica de ciertas estructuras sintácticas o la capacidad de inventiva o de interpretación, van poniendo el foco en este o aquel detalle de esta o aquella escena. Permite muchas posibilidades que, además, se van explorando de una manera lúdica y distendida. Hay algunos en formato bolsillo que son ideales para entretener a la chiquillería durante los viajes.



©María Ortiz


Sin embargo y, aunque muchos de estos títulos son para niños, hay publicaciones que no se circunscriben a este segmento de población. Un libro multiescenas muy conocido en todo el mundo es “¿Dónde está Wally?”, de Martin Handford, consumido por un público de más edad. Incluso el Bosco o Brueghel el Viejo bien podrían considerarse como pioneros de estas representaciones visuales.

domingo, 23 de abril de 2017

"Érase una vez..." a la hora de ir a la bañera

Además de para darle otro aire a la decoración del baño, las pegatinas para azulejos pueden dar mucho juego y ayudarte a salir de más de un apuro. 

Hay de muchos tipos: de animales de granja, de la selva, mascotas, tipos de flores, insectos, medios de transporte, motivos playeros... 

                                                                          ©María Ortiz


En nuestro caso se trata de animales que viven en el mar y me echan más de una mano, sobre todo, cuando los peques están perezosos a la hora de ir a la bañera, cuando están tan centrados en sus asuntos que lo de ponerse a remojo no entra, para nada, en sus planes. 

Una manera que he encontrado de hacer ameno el "al agua patos" en esos días en los que hallo grandes resistencias, es inventándome historias a cuenta de las pegatinas. Yo voy armando el relato y sus protagonistas son aquellos animalitos que me van sugiriendo los niños, que también opinan sobre otras cuestiones. 

Pongo como ejemplo el arranque de uno de los cuentecillos del baño de ayer:

"Érase una vez un ... (y le pregunté a los niños por el animal que querían como protagonista de la historia, y eligieron la tortuga)... una tortuga, que era (los niños tenían entonces que elegir la profesión de la tortuga; la hicieron panadera)... panadera. Una mañana entró en la panadería (ahora debían incorporar otro personaje; le tocó el turno al pez globo)... el pez globo. Era el cumpleaños de su hermano y quería una tarta para la fiesta (le pregunté a los niños que de qué era la tarta; decidieron que quería un bizcocho de limón). O sea, que la tortuga tenía que preparar un rico bizcocho de limón para el cumple del hermano del pez globo...". 

Y así fui componiendo la historia.

Un truco creativo que, espero, te funcione. 

viernes, 24 de marzo de 2017

Pequeños grandes planes

Less is more. Tomo prestado el lema del arquitecto Mies van der Rohe y os propongo aplicarlo al día a día con niños llenos de energía, plenos de ganas de hacer planes. Y lo hago porque la experiencia me está enseñando que nuestros peques no siempre esperan que ideemos excursiones a sitios fascinantes, les llevemos a merendar cosas ricas, decidamos pasar la tarde en el parque de atracciones. ¿Por qué no implicarlos en tareas cotidianas? ¿Por qué no hacerles copartícipes del día a día del hogar? ¿Por qué no presentar planes rutinarios, como llevar los vidrios o los papeles y cartones a los contenedores de reciclaje, ir a por el correo, bajar al sótano a coger esto o aquello, ir a la panadería o a por macetas para el balcón, hacer este o aquel recado, como misiones que, sin su colaboración, serían difíciles de cumplir -lo cual es totalmente cierto- en el tiempo marcado?

Con frecuencia ocurre que, en lo más sencillo, podemos encontrar una inagotable fuente de propuestas de entretenimiento para nuestros hijos.


jueves, 23 de febrero de 2017

Cómo reforzar el lenguaje de tu bebé

Hay algunas prácticas que ayudan a reforzar el lenguaje cuando tu bebé está empezando a articular palabras. Te recomiendo que las pongas en marcha cuando le notes receptivo. Si lo ve como algo forzado, seguro que no le sacaréis el rendimiento esperado. A mí me han funcionado las siguientes:

  • Repite sílabas que suenan similares a los sonidos que va soltando.
  • Acompaña con gestos algunas expresiones: por ejemplo, cuando el peque bostece, di algo así como "ay, ay, hay que dormir", a la vez que entornas los ojos y juntas las palmas de las manos y sobre ellas haces descansar la cabeza. 
  • Ve diciendo en voz alta lo que vas haciendo. Aunque piensas que es aún pequeño y no se entera, se entera más de lo que crees.
  • Nombra aquello en lo que esté fijando su atención.
  • Cuenta objetos y que él vaya oyendo el nombre de los números.
  • Repasa los nombres de los animales acompañando el repaso con los sonidos que les caracterizan. 
  • Describe lo que aparece en la ilustración de un libro. Es el primer paso/aproximación a los libros. Puede que sean chiquitos para aguantar la narración de la historia que recogen los libros, pero sin duda que irás despertando el interés por ella si le cuentas qué son esos objetos, animales, personas que aparecen representados en la ilustración.
  • Emula situaciones cotidianas, por ejemplo, una conversación telefónica.


sábado, 7 de enero de 2017

Remedios caseros ante el "empacho" de juguetes

Después de las Navidades no solo nos lamentamos por los excesos cometidos con la comida y la bebida, sino que observamos con preocupación cómo nuestros peques padecen las consecuencias de auténticos "atracones" de juguetes. Se ven con demasiadas cosas recién regaladas y les cuesta "digerir" la nueva situación. Les resulta complicado no solo dar gracias por lo recibido -uno da las gracias por algo cuando valora el cariño, el esfuerzo y la atención puesta en el regalo por quien regala, algo que es muy difícil que se produzca cuando vienen tantos regalos de diferentes personas en tan breve espacio de tiempo-, sino también incorporar todo lo nuevo a su "antigua" rutina de juego y, por extensión, disfrutar, en definitiva, con sus nuevos artículos. No hay tiempo para sacarle todo el jugo al hecho del regalo debido a tamaña cantidad de obsequios cosechada en tan pocos días. 

Para amortiguar el hartazgo por empacho quizás os pueda ser de utilidad aplicar estas técnicas:

  • Guardar parte de los juguetes nuevos y algunos viejos. En concreto, esconder algunos juguetes "viejos" por los que los niños no sienten interés dado el "desembarco" de los nuevos y sacarlos pasado un tiempo genera curiosas situaciones; incluso pueden llegar a convertirse de repente en sus juguetes favoritos. Salvando las distancias es como cuando retomamos la lectura de un libro que se nos atragantó en cierto momento y que acaba resultando ser uno de nuestros favoritos.
  • Hacer rotar los juguetes que están a disposición ayuda a los niños, además, a ser conscientes de lo mucho que tienen... y a valorar.
  • Jugar al "sanatorio de juguetes". ¿Por qué tirar la muñeca a la que le falta una pierna o le falla el carrusel de sonidos? ¿Por qué deshacernos del puzle que no puede completarse por faltar piezas que se han extraviado? ¿Por qué mandar al reciclaje ese libro con las tapas medio rotas? Se les puede encontrar una solución. Montar con los peques un "sanatorio de juguetes, libros y demás" es una manera gráfica de hacerles conscientes de que hay que cuidar las cosas que se tienen y que incluso pese a la mella del uso o del tiempo pasado y a la tentación de desecharlos por la llegada de los nuevos, siguen teniendo su aquel y ejerciendo su función de ocasión para el entretenimiento y la diversión.
  • Juguete que entra, juguete que sale. El espacio en las casas es el que es. Puede resultar también constructivo acordar con los peques prestar o donar parte de esos juguetes guardados con los que no se juega casi nunca, pues tal vez otros puedan sacarle el provecho que ellos no han logrado, y así dejar sitio para lo nuevo recibido. 

(c)www.pixabay.com

miércoles, 20 de julio de 2016

Con un poco de azúcar...

"Con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mejor", canturreaba Mary Poppins mientras, con un mero chasquido de dedos, hacía que juguetes y ropas se ordenaran por sí solos en cómodas y armarios ante la mirada atónita de los niños a su cargo.

Mientras ordenaba el otro día la habitación de mis hijos por enésima vez me acordaba de esta secuencia de la famosa película de Disney, a la que ya tomé por cierto como referencia en un post en el que hablé de esos bolsos y mochilas llenos de planes b, c, etc. con los que cargamos madres y padres con críos pequeños.

Bueno, a lo que voy. Que estando yo recogiendo esto por allí, esto por allá anhelaba poder contar en ese momento con la magia de la niñera y ahorrarme así la tediosa tarea diaria de poner orden en ese caos de habitación, con piezas de puzles por allí, bloques de construcciones por allá, cuentos, pinturas, muñequitos esturreados a lo largo y ancho de la vivienda. Y, sí, se me encendió la bombillita: ¿por qué no darle la vuelta al asunto y convertir lo de ordenar el cuarto en la "actividad de actividades"?

¡Claro! Tan sólo hay que encontrar la manera de edulcorar tan aburrida tarea y, sobre todo, de que los peques se sientan implicados en la misma. No es algo sencillo, desde luego.

Las posibilidades son múltiples y variadas. Lo importante es que tú, que conoces mejor que nadie a tu/s hijos/as, apliques el factor motivador que intuyes puede funcionar.

Aquí van algunas ideas que me han dado resultado:
  • Se puede jugar a ver quién es el más rápido en recoger.
  • Puede proponerse una actividad "premio" para hacer una vez que se haya ordenado la habitación.
  • Pueden agruparse las cosas por tipo, ir haciendo montoncitos y así luego es más rápido reubicarlas en sus respectivos sitios.
  • Pueden ir haciéndose pausas en la tarea de recogida en las que, por ejemplo, leer un cuento o tomar algún tentempié.
  • Un recurso que funciona es usar marionetas e ir contando una historia, inventada o no, que entretenga a los peques mientras se está en plena tarea. 
  • Poner algún cedé de música o audiolibro de fondo mientras se está recogiendo puede ser ese poco de azúcar del que hablaba Mary Poppins.  

Se trata, en definitiva, de incorporar esto de recoger y ordenar la habitación al conjunto de actividades rutinarias de los peques y de hacerlo de manera que no les resulte tan tediosa como en principio puede parecer.


Fuente: Wikipedia


viernes, 8 de julio de 2016

Momentos de calidad

Una de las cosas que más estresan a las mamás y los papás de hoy día es que, por el trabajo y las muchas y variadas ocupaciones y preocupaciones habituales, no se pueda pasar más tiempo con los peques.

Ya que el tiempo es el que es, saquémosle pues partido y exprimamos a tope el tiempo que sea que podamos ofrecerle a los hijos. No se trata tanto de cantidad, como de la calidad de los momentos que con ellos tengamos: si es una hora al día, pues una hora, pero que durante esa hora los críos sientan que estamos presentes, ahí con toda nuestra atención y nuestra energía concentrada en ellos.

Algunas propuestas para esos ratos de calidad:
  • Paseo en bici.
  • Merendola en el parque.
  • Heladito en una terraza.
  • Una tarde en el parque de atracciones.
  • Una visita al zoo.
  • Un rato en los columpios.
  • Actividades para peques en museos.
  • Paseo por el mercadillo.
  • Construir un castillo, una casa... con las piezas de lego o en la arena. 
  • Cuidar del huertecito del balcón.

Y si presenciales no pueden ser, para eso está el teléfono, Internet y las redes sociales. El cómo se adapta al fondo de la cuestión.

E incluso sin moverse de casa y sin hacer grandes planes, nuestros hijos pueden sentirnos cerca en estos momentos de calidad supreme a los que, sin duda, hay que hacerles hueco en nuestras apretadas agendas.

(c) www.pixabay.com

miércoles, 8 de junio de 2016

El bolso de Mary Poppins

¿Recordáis la cara de asombro de los niños cuando veían cómo su nueva niñera, Mary Poppins, sacaba y sacaba cosas y más cosas de su no demasiado amplia bolsa de viaje? Que si una lámpara, que si una planta...

Seguro que vosotros también podéis dejar con la boca abierta a quien os observe sacar esto, eso y aquello de vuestro bolso y mochila, cualquier cosita con tal de mantener al crío entretenido en especial en periodos de espera más o menos duraderos. Ya sabemos que la paciencia no es virtud con la que se nace, sino que hay que ir cultivándola con los años, y que precisamente nuestros niños no están de ella sobrados. 

Dicho lo cual... para  combatir el aburrimiento no vendría nada mal tener siempre a mano: 

  • Pequeños libros ilustrados a partir de los cuales poder invertarse sobre la marcha distintas historias.
  • Puzles versátiles de no muchas piezas.
  • Marionetas de dedo.
  • Álbum de fotos 10x15 cm.
  • Algo para picar (frutos secos, barritas de cereales, plátanos, mandarinas, macedonia de frutas en fiambrerilla que abulte poco, zumos, batidos, cantimplora de agua).
  • Libreta A6 y lápices de colores pequeños.
  • Juegos de cartas para niños.
  • Juegos de memoria (ligeros de transportar).
  • Como último recurso, llevar guardados en el teléfono móvil capítulos de dibujos animados. Lo uso cuando el resto de opciones están ya superamortizadas. 



©www.pixabay.com


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viernes, 22 de abril de 2016

Libros, libros, ¡libros!

Libros de tela, papel, cartón, madera, mulliditos, de plástico idóneos para hojear en la bañera. Libros de ilustraciones con diferentes texturas, con botón de melodías, con puzzles o marionetas incorporadas, con recortables, pinta-pintas o pegatinas. Libros ilustrados o monocromos, bidimensionales/ tridimensionales, con discos rotatorios, solapas que se levantan, pestañas que se deslizan. 

Libros que cambian de tema y formato al ritmo que crece el niño, que se adaptan a sus gustos y hábitos: libros de textos breves y letras grandes que irán dando paso a los de textos largos y letras pequeñas.

Libros de cuentos, fábulas, poemas, canciones, de historietas para que el crío se vaya saciado a dormir... tantos y tantos libros. Libros en casa, en bibliotecas, guarderías y colegios, en librerías.

Que el niño, desde bien peque, tome, cargue, deje, vuelva a tomar, hojee, incluso mordisquee libros, va tejiendo mimbres de un futuro lector y ya se sabe que cuando uno regala o recomienda un libro, está invitando a la persona regalada/aconsejada a poner la imaginación a trabajar a toda marcha y esto sencillamente no tiene precio.




domingo, 20 de marzo de 2016

Tiempo de Pascua

En Alemania, como en otros países, es tradición decorar jardines y casas con huevos de Pascua. Hay quienes los pintan, aunque se pueden comprar ya coloreados. Hay huevos para exteriores y otros más idóneos para tener dentro. Mis hijos, puesto que se están criando en este contexto cultural, toman también parte de esta costumbre. Ya hemos puesto nuestro particular "árbol de Pascua". Normalmente la gente con jardín cuelga estos huevos de colores de ramas de árboles y arbustos y coloca pequeñas esculturas de conejos y de huevos también. Según me han contado, el Conejo de Pascua le trae a los niños huevos y conejos de chocolate el Domingo de Resurrección. 

En este enlace que comparto a continuación, podéis obtener más información sobre la tradición del Conejo de Pascua



domingo, 6 de marzo de 2016

Paseo bajo la lluvia

Cuando llueve... ¿por qué no salir a dar un paseo? Da perecilla, sí, sobre todo si, además de llover, hace frío fuera, pereza que se convierte en pánico escénico cuando hay niños de por medio con ganas infinitas de chapotear en los charcos de barro y manejar a su antojo el paraguas: lo mismo lo abren que lo cierran que lo usan para almacenar lluvia que luego se echan encima... las posibilidades son tantas como impredecibles son ellos.

Pero con una actitud positiva y, sobre todo, equipándolos bien antes de salir, se minimizan berrinches a cuenta de las manchas y los resfriados que los peques puedan pescar durante el paseo bajo la lluvia. Bastará con ponerles unos calcetines gorditos, unas katiuskas, unos pantalones y abrigo impermeables -que protegerán la ropa que lleven por debajo- y un gorro que les tape bien las orejas -muchos enfriamientos vienen por el oído-. Y... ¿quién dijo miedo? ¡Viva el chapoteo!


miércoles, 24 de febrero de 2016

Huerto urbano en familia

Y si te relaja la jardinería, si sientes la llamada de la Naturaleza a las mínimas de cambio, si te apetece darte el capricho de comer tomate que sepa a tomate, ¿por qué no te planteas montar tu propio huerto? No hace falta vivir en una casa con terreno. Internet está lleno de testimonios de aficionados y de consejos de especialistas que te ayudarán a instalar el dispositivo de plantación adecuado a tus circunstancias y preferencias.

Como bien sabes, éste no es un blog especializado en huertos urbanos, pero si me refiero a ellos es porque es una actividad magnífica para emprender en familia. Los niños se lo pasan bomba y lo digo por experiencia. Tan contentos quedamos el año pasado que para éste hemos decidido aumentar la superficie hortofrutícola en el balcón, en detrimento de la presencia de plantas y flores ornamentales. Los críos no salen de su asombro durante todo el proceso: primero, cuando ven que de las semillas que plantaron hace unos pocos días salen unos brotes verdes que crecen y crecen, y crecen tanto que hay que trasplantarlos y luego siguen creciendo y de algunos hasta salen florecitas que reciben la visita de abejas que van de acá para allá, y de las flores, ¡oh, milagro!, salen frutos y hortalizas que luego se comen y saben muy ricas, bien distintas a las del super.

La transformación continua que supone el proceso fascina a los peques y les hace estar pendientes continuamente por si se pierden algún paso de la evolución. Luego toda la cuestión de cambiar las plantas de maceteros, de ponerles a las matas palos-guía, de tener que regar y ver desde la distancia cómo papá o mamá podan y quitan las ramas y hojas que no sirven o cómo abonan la tierra para que las matas crezcan con más fuerza ... todo ese trajín, todo ese proceder extraordinario que exige el proceso según la fase en la que se esté, les estimula mucho. Y qué decir que habiendo siempre tierras y agua de por medio en toda esta historia y disponiendo de cierta licencia para enfangarse, esta actividad se convierte en algo muy atrayente.

Pero, además, tiene una cosa muy positiva, y es que les ayuda a ser conscientes de muchos aspectos: del ciclo de la vida, del respeto por las plantas, del rigor en los cuidados que el proceso va demandando, de la persistencia y la paciencia que hay que tener para que al final se obtengan los productos buscados. Pero incluso si los ajetes salen finos, son pocas las espinacas cosechadas o los pimientos no agarran, los niños sacarán la impresión de haber pasado muy buenos ratos a cuenta de la afición de los mayores por estos rinconcitos de huerta en plena ciudad. 




domingo, 17 de enero de 2016

Paseíto en trineo

Y cuando nieva y siempre y cuando no haga mucho frío no hay mejor plan que salir a dar un paseíto en trineo, yendo, por supuesto, con ropa interior térmica y pantalones y abrigos impermeables. Huelga recordar que la cabeza debe estar cubierta, pues por este punto del cuerpo se pierde mucho calor, y es aconsejable llevar unas botas calentitas por dentro y de suelas recias y que garanticen la adherencia al firme, para minimizar así los resbalones, aunque estos son inevitables. 




jueves, 3 de diciembre de 2015

Calendario de Adviento, cuenta atrás para Nochebuena

La preparación del calendario de Adviento es una actividad que entretiene a la par a los críos y a sus familias. Es un calendario de cuenta atrás desde el 1 de diciembre hasta Nochebuena y los hay para todos los gustos. 

Muchos los venden ya hechos y contienen chocolatinas o gominolas, por lo general, pero este año, al menos aquí en Alemania, he visto también algunos que incluyen muestras de cosméticos, perfumes y/o productos de droguería.

Sin embargo, también hay quien lo elabora según diseño propio, bien con tela en plan un bolsillito por cada día, bien armando una estructura de madera con los 24 casilleros y entonces en cada uno de los bolsillos, de los casilleros, es donde se van colocando los pequeños obsequios, comprados o hechos, para cada día.

No hay cerco a la creatividad y cualquier modalidad en principio es bienvenida, siempre y cuando se respete la razón de ser del calendario,

Aunque ya llevamos tres días del mes, aún estás a tiempo para engancharte a esta moda relativamente reciente en España, pero consolidada como toda una tradición en otros países.



viernes, 4 de septiembre de 2015

Visitando una granja-escuela

Aunque a esto se le podrá ir sacando jugo a medida que tengan más edad, cuando los niños empiezan a asociar sonidos a animales y comprueban in situ qué hace el pavo, el pollito, el gallo, la vaca, etc., lo flipan. Visitar una granja-escuela es una actividad totalmente recomendable desde que el niño tiene año y medio/ dos años. 

En algunos recintos existe la posibilidad de dar de comer a los animales. Eso le encanta especialmente a los más peques. Por ellos estarían dando grano sin fin. 

Probad la experiencia. Con mi hija mayor funcionó y ¡de qué manera! ¡Cualquiera se la llevaba después!