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domingo, 23 de abril de 2017

"Érase una vez..." a la hora de ir a la bañera

Además de para darle otro aire a la decoración del baño, las pegatinas para azulejos pueden dar mucho juego y ayudarte a salir de más de un apuro. 

Hay de muchos tipos: de animales de granja, de la selva, mascotas, tipos de flores, insectos, medios de transporte, motivos playeros... 

                                                                          ©María Ortiz


En nuestro caso se trata de animales que viven en el mar y me echan más de una mano, sobre todo, cuando los peques están perezosos a la hora de ir a la bañera, cuando están tan centrados en sus asuntos que lo de ponerse a remojo no entra, para nada, en sus planes. 

Una manera que he encontrado de hacer ameno el "al agua patos" en esos días en los que hallo grandes resistencias, es inventándome historias a cuenta de las pegatinas. Yo voy armando el relato y sus protagonistas son aquellos animalitos que me van sugiriendo los niños, que también opinan sobre otras cuestiones. 

Pongo como ejemplo el arranque de uno de los cuentecillos del baño de ayer:

"Érase una vez un ... (y le pregunté a los niños por el animal que querían como protagonista de la historia, y eligieron la tortuga)... una tortuga, que era (los niños tenían entonces que elegir la profesión de la tortuga; la hicieron panadera)... panadera. Una mañana entró en la panadería (ahora debían incorporar otro personaje; le tocó el turno al pez globo)... el pez globo. Era el cumpleaños de su hermano y quería una tarta para la fiesta (le pregunté a los niños que de qué era la tarta; decidieron que quería un bizcocho de limón). O sea, que la tortuga tenía que preparar un rico bizcocho de limón para el cumple del hermano del pez globo...". 

Y así fui componiendo la historia.

Un truco creativo que, espero, te funcione. 

viernes, 24 de abril de 2015

¡Al agua, patos!

Llega la hora del baño y, aunque hay niños a los que les da más perecilla que a otros meterse en la bañera, en cuanto están a remojo pierden la percepción temporal y el berrinche viene cuando los tenemos que sacar.

El baño no es solo importante como hábito de limpieza. El medio acuático les encanta a los críos y les ofrece posibilidades de juego y entretenimiento distintas. 

¿Cuándo bañarles? Yo baño a mi hija antes de la cena, por lo que en la bañera acaba quemando las últimas energías del día y se sienta a la mesa bien relajadita. El descanso que les proporciona es una ventaja del baño antes de cenar. A mi hijo, que es aún muy bebito, a veces lo baño antes que a la hermana, pero otras veces lo baño por las mañanas, para hacerlo más relajadamente, aprovechando que la hermana está en la guardería. Pero cada maestrillo tiene su librillo y cada familia tiene su ritmo y su rutina y su hora del baño.

Si eres mamá o papá primerizo y no sabes qué resulta imprescindible, a continuación te dejo el listado de cosas que, por mi experiencia, son de gran utilidad en el asunto este del baño de los peques.
  • Bañerita. Recomiendo que sea hermosa y sirva hasta los dos años largos del niño. Yo la meto a su vez en la bañera del cuarto de baño. Esto resulta práctico sobre todo cuando el crío empieza a chapotear (así no se te pone el suelo encharcado). Hay familias que tienen una especie de estructura metálica plegable en la que ponen la bañerita a la hora del baño. La ventaja de esto es que no te tienes que inclinar tanto, como sucede si bañas al niño directamente en la bañera del baño o en la bañerita dentro de la bañera. Hay bañeritas plegables, muy prácticas si no tienes mucho sitio en casa para guardarlas, y también, por ejemplo, cuando vayas de viaje. No obstante, son demasiado caras, en mi opinión. Aquí en Berlín hay quienes usan una especie de cubo en el que bañan a los bebés durante sus primeros meses de vida. Ya ves que hay muy diversas opciones. Tú verás cuál se adapta más a tus gustos y posibilidades.
  • Esponja.
  • Jabón para bebés no perfumado.
  • Toalla. Funcionan bastante bien con los bebitos las toallas que tienen una capuchita en la esquina. Cuando los niños son más mayorcitos, prefieren reposar el baño en albornoz. Aunque, claro, esto va en gustos.
  • El patito (o el barquito, muñequitos, libros para ver en el agua... la gama de juguetes resistentes al agua es bastante amplia). Eso sí, sean los juguetitos que sean, es conveniente cambiarlos cada cierto tiempo, pues aunque uno procure sacarle a diario todo el agua, al final siempre queda algo dentro y se van echando a perder.
  • Guiada por recomendaciones, compré un termómetro para medir la temperatura del agua de la bañera. Sin embargo, con el tiempo empecé a emplear la “tecnología” sugerida por la matrona: nada mejor para saber si el agua está caliente o fría que calibrarla con el codo de mamá o papá. Cuando resulte agradable, entonces meteremos al niño. Y no falla.



sábado, 21 de febrero de 2015

Rutinas. Ventajas y riesgos

Está claro. Establecer rutinas diarias ayuda a los niños a coger "comba" de los días, los centra y regula, y a los padres les da "cierto control" sobre ese tiempo que se esfuma. Ambas partes, críos y papis y mamis, encuentran en las rutinas del día a día su punto de convergencia para llevar a cabo una convivencia funcional. Dada la importancia de las rutinas, es importante percatarse y prestar atención en dichas actividades habituales. 

Merece la pena que cada cual reflexione si los actos rutinarios son buenos para el vínculo padres-niños y padre-madre y, sobre todo, si se han establecido por pereza o dejadez, o por el contrario han sido activamente buscados. Antes de establecerlos como norma, debemos reparar en las consecuencias que trae consigo su puesta en marcha.

Así, puede resultar en principio funcional que, cuando el niño tenga ya una edad –añito y medio o dos-, aprovechemos la hora del baño y nos bañemos junto a ellos un día tras otro. Esto tiene el riesgo de que, cuando no podamos hacerlo, el niño no quiera bañarse sin compañía. 

Otro caso. Si cada vez que el niño se cae, le abrazamos y consolamos, cuando se caiga y se haga daño cuando no estemos nosotros, puede que le dé un mal rato al adulto con el que esté. Además, por supuesto, de que cada vez que sienta dolor lo identifique también como llamada de atención o como ocasión de miedo. 

Por eso, ojo con aquellos hábitos que establecemos en el día a día, porque puede que estemos haciendo un callo que genere comportamientos viciados y de ninguna manera deseados.